martes, 25 de noviembre de 2014

Retorno a los quince. Oh god.



Pues nada. Tendremos que pasar página. No podemos aferrarnos al sentimiento del comienzo. A la novedad. Y sobre todo, no te puedes aferrar a un sentimiento que probablemente, no existe.

Y no puedes comparar. De ninguna de las maneras puedes comparar sentimientos ni maneras de hacer o de pensar de alguien con respecto a ti. Porque cada persona es un mundo.  Pero es molesto. Extremadamente molesto.

Porque alimenta traumas de adolescencia. Por qué ellas si y yo no? Por qué tanto amor a ellas y a mi tan poco? Por qué? Te doy asco? Y comienzas a pensar en tu cuerpo.

En un cuerpo que no es perfecto y que dista mucho de serlo. Y tú, que siempre has estado acomplejada por estas cosas, ahora, con la treintena, vuelves a pasar por lo mismo. Sin necesidad alguna.

Con lo cual no te queda más que hacer que superarlo. Que hacerte fuerte o pretender serlo. Porque a veces sientes que te estás rompiendo por dentro, y no puedes echar mano de tus amigos, porque son ellos los que en realidad te están haciendo daño. Porque creen que eres más fuerte de lo que en realidad eres.

Así que; coge aire, piensa en otra cosa, y sigue adelante, como si no ocurriera nada. Todo pasará. Todo en esta vida, pasa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario