Tú, que te escudas en tus propias acciones, para pretender que es verdad algo que se que es mentira. Mimetizas tu verdad en esas acciones que no quieres hacer, pero que haciéndolas, distraes la atención. Como un mago que no está seguro de su truco final, y tiene a un pobre conejo, ahogándose en el falso fondo de la chistera.
El gran problema, es que los trucos de magia, si no son buenos, si no son espectaculares a primera vista, hacen que pierdas interés en la fachada, en todo el paripé. Y comienzas a buscar grietas, a ver el transfondo.
Y de pronto, comienzas a sentir pena por el conejo de la chistera, porque ves que está siendo utilizado para que el mago deje de sudar sangre, y termine con la función.
Pobre conejo en la chistera, que hasta que no luz por la rendija del doble fondo de la chistera, cree que es parte del espectáculo.
Pobre mago, que siendo tan patético, pretende engañarnos a todos con un truco tan malo.
Así es que alguien de entre el público debería subir al escenario a detener la absurda función y dejar en ridículo al mago, y a su ayudante, para que vuelvan a la soledad de su hogar, y acaben la maldita función en privado.
Yo he querido ser tantas veces el espontáneo del público, que ya no me hacen caso cuando quiero subir al escenario. Tan solo me queda cuchichear para molestar y esperar que el mago se de por aludido. Aunque quizá el conejo podría saltar de la chistera, y morderle la mano...
Todo esta gran parábola para volver al inicio: mentiros@. Eres una persona muy mentirosa. Y yo lo sé, mejor que nadie, porque todas esas mentiras.... las inventé yo.
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