domingo, 14 de diciembre de 2014

Como nos gusta hacernos daño

Hay gente con la que no puedes evitar hacerte daño.
Extiendes ciertos lazos de complicidad, y no sabes por qué, vuelves contra esa persona esos mismos lazos. 

"Todo lo que hayas dicho o hecho podrá ser utilizado en tu contra" podrías decir cuando firmas un acuerdo de amistad. Y lo haces, tarde o temprano. 

Cómo nos gusta hacernos daño! De donde habremos sacado este deseo pseudo-masoquista que nos empuja a hacer el mal a cambio del mal? Sabemos que no vamos a sacar nada bueno de eso, y sin embargo, pinchamos, y pinchamos, a cambio de bofetadas virtuales.
Quizá es que nos faltan estímulos malévolos y los intentamos sacar de las personas más cercanas que tenemos, que creemos que lo pueden aguantar. 

Es posible que lo aguanten. Es posible que no. Que debajo de todas esas risas escondan heridas que se abran y a las que les estés echando sal. Pero no lo sabrás. Porque prefieren callarse y haer como que no pasa nada. Solo cambian la actitud y desaparecen de tu vida. 

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