Parece ser que todos nos preferimos enfrentar a una verdad cruel que creernos una mentira piadosa.
Y esa es la mentira. Es una de esas mentiras que nos contamos a nosotros mismos para sentirnos mejor. Para aparentar ser fuerte y duro. Pero siendo sinceros, las verdades no nos gustan. Y mucho menos si se trata de algo ofensivo. Y cuando tememos una verdad... es que algo ofensivo trae de serie.
Por eso deberíamos confesar a voz en grito que realmente no nos molesta que hablen mal de nosotros a nuestra espalda. Es a la cara lo que jode!!!
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