Ves a la gente llegar a tu vida. Los miras, si te interesa los coges, juegas con ellos y dejas que se vayan. Los analizas porque es tu manera de llevar las cosas. Y sabes cual es el momento exacto en el que se van a ir.
A algunos los echas de menos, y a otros no. Y si sabes ver las cosas, verás entre los pliegues del tiempo, donde pone la vida a cada uno.
Muchos siguen el mismo camino y pocos destacan, mientras tú, en tu trono de hielo, ves como se entrelazan sus vidas y como se deshacen en sinsentidos.
Poco o nada puedes hacer por ellos, más que sonreir obsevándolos. Y como mucho lamentarte de que hayas sido toda tu vida un gato de escayola, y no los hayas podido disfrutar más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario