Más nos valdría, para ciertas cosas, no mezclar nuestros ambientes. Mas nos valdría hacer un muro de distinción entre el trabajo y el ocio, entre los compañeros, y los amigos.
Hoy me he visto de nuevo rodeada en una discoteca gay, de los tipos mas guapos de toda Barcelona, y todos gustandose entre sí. Yo ya no tengo edad para estas tonterías. Ni edad ni tiempo ni ganas. No me apetece hacer de escudera de alguien que está haciendo un quiero y no puedo con su posible vida extramarital.
Lo siento mucho, pero ya no tengo la paciencia que tenía hace diez años, para soportar a los amigos que creen que son mas amigos de lo que en realidad son.
Y basta ya, por favor, de querer juntar todas nuestras vidas, basta de querer ser partícipe de todas y cada una de las cosas de nuestra vida. No es malo levantar muros de contención. No es malo querer guardarse ciertas cosas. Y no es para nada malo ser selectivo con la gente a la que le quieres contar ciertas cosas. Porque si no lo eres, corres el riesgo de que la información pierda su valor. Porque tienes tantas opiniones, tantas perspectivas, que ya no significa nada.
Ni lo que estás contando, ni a quien se lo estás contando.
Yo se por qué lo digo.
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