sábado, 12 de marzo de 2011

Noche de pacto (parte III)

Aunque la noche amenaza lluvia, la ciudad condal sigue su fiesta por las calles.
No es tarde, ni mucho menos, aunque hay mucha gente que ya ha gastado todos sus cartuchos y dormita por los portales, amén de algún que otro vómito que van dejando por el camino.

El cosplay de Super Mario sigue su camino, cargado con un par de Absolut's con naranja camuflados en botellas de Fanta.

He tenido que rechazar la propuesta de la Princesa Peach a regañadientes, porque con los pintores en casa, como diría una buena amiga, no hay mucho que celebrar. Sigo queriendo mantener una conversación con él a solas, y preguntarle a que vienen estos momentos tan amorosos, pero ahora hay demasiada gente alrededor, así que dando un trago y pasando la botella, nos encaminamos hacia la discoteca de rigor mientras cantamos "son, ochenta dias son, ochenta nada más, para dar la vueeeeeltaaaaaaaaalmundooooooo"

Yoshi está eufórica con su nueva amiguita la bruja-bershka, por las que tenemos que ir parándonos cada dos por tres, porque las descubrimos dándose el lote pegadas a las fachadas de los edificios. Después de comerse la una a la otra, Yoshi comienza a cantar una canción de Camela mientras agita la botella que le acaba de llegar.
Un grupo de Chiquitos de la Calzada (hubiera jurado que ese personaje había dejado de tener gracia hace tiempo, pero no! ataviados con un peine enorme y haciendo su mímica siguen siendo un grupo digno de contemplar) se acercan a Yoshi y le empiezan a cantar una copla. Ella, animada como la que más, se marca unos pasos muy flamencos hasta que en un giro mal calculado, pierde el norte y se estampa contra el suelo.

No solo los Chiquitos se ríen, un mimo que venía detrás, acompañado por una drag queen se retuercen de la risa y también terminan en el suelo. Cuando consigo secarme las lágrimas, voy en su ayuda y seguimos caminando, mientras me cuenta lo mucho que me quiere, que deberíamos quedar más y que soy muy buena tía. ¡Dulces delirios de borracho y bella ensaltación de la amistad!

Cuando llegamos a la discoteca, nos creemos los amos del mundo, cuando vemos un cartelito en la entrada que dice: Si el segurata que te reconoce, entras gratis Freak.
Mario, la Princesa Peach y yo conseguimos entrar sin pagar, a Yoshi la han confundido con un alien, a Kirby por..... sí, el monstre Boo, y al tío que iba de estrella.... por una estrella de navidad con muy mal gusto. No me paré a mirar si los demás lo conseguían, sobretodo cuando mi atención se centró en Lady Gaga, que era su viva imagen, con latas en el pelo incluídas, algo de sobrepeso, y quizá un poco más de nuez que la original.

Voy detrás de ella con la intención de abrazarla y hacernos una foto, cuando me deja tirada porque justo está sonando "Alejandro" y ella se convierte en reina una vez más subiendo al pódium.

Una vez dentro todos conseguimos nuestras copas a un módico precio de 8 euros y comenzamos a bailar Me gusta bailar, me gusta hacerlo además como si nadie estuviera mirando, y cantar como si nadie me estuviera escuchando. Por unos momentos me alejo del grupo y me interno en la multitud, dejándome llevar. Descubro a Mario, que me ha seguido, abrazada a mi espalda, y las dos damos lo mejor de nosotras mismas en la pista. Ella me abraza y me sonríe y me busca la boca con desesperación.
No es la primera vez ni la última que acepto el "amor" de una amiga embriagado en alcohol, así que besándonos, seguimos el ritmo de la música. Al cabo de unos momentos, estamos rodeadas por nuestros amigos, que en vez de comentar la escena, intentan adherirse a ella. Y como siempre, aparece un hielo de la nada, que nos empezamos a pasar, ignorando sexos, amistades.... y tampoco nos importa mucho que no sean amistades de la boca de donde vengan.

Una chica vestida de diablo-bershka que acabábamos de conocer en el piso, retiene el hielo jugando con la Princesa Peach, y no puedo evitar una ola de celos que me empieza a corroer. No es que tenga interés en la princesa, y mucho menos en la pedazo de guarra que está besando, pero.... soy celosa. Soy muy celosa. ¿Por qué se lia con otra cuando me ha estado tentando a mi?

"Tu te has líado conmigo" me recuerda Mario cuando ve mi mirada. A veces me asombro de como me llega a conocer. Es verdad. No puedo retraerle nada.
Pese a todo, mi nube de felicidad se distorsiona y comienzo a pensar en otras personas. De pronto me siento tremendamente desdichada y sola en medio de esa enorme multitud. Mario sigue a mi lado y me grita algo que no entiendo. A la segunda vez creo que leo en sus labios algo así como "lavabo". Asiento y ella me coge de la mano y me saca de allí.

Cuando llegamos al lavabo secreto. Digo secreto porque en esa discoteca hay tres, y uno de ellos está en una puerta que da a un pasillo larguísimo que curiosamente, casi nadie conoce.
A la mitad del pasillo me dice:

Mario: "¿Pero que coño te pasa?"
Luigi: "Nada, me ha dado un momento de bajón"
M: "Él ha estado por ti pero tu has pasado, no puedes..."
L: "No es solo por él" - la interrumpo - "hay otro -él - que..."

Y ella es la que me corta a mi ahora. Pero me corta de la manera que nadie me ha cortado nunca. De un sonoro bofetón.

M: "Estoy harta del otro él. ¡Que le den porculo! Llevas dos años así. Y te juro que como no empieces a espabilar te voy a pegar una paliza a ti y luego voy a ir ¡y le voy a meter fuego! ¡Será que no hay tios que te van detrás! ¡Será que la Princesa Peach no te está buscando! Pero nooooooo, ella tiene que irse siempre a por el que no le hace caso. ¡Ya vale de retos!¡ En cuanto lo consigas, te aburrirás, que te conozco! Cuatro polvos y querrás otra cosa. "Es mi amigo.... es mi amigo..... - dijo imitándome - y una mierda tu amigo! yo amigos como ese no quiero ninguno! Espavila coño. ¡ESPAVILA!"

Después de todo su discurso. Que en gran parte fue así pero no lo recuerdo muy bien. Había muchísimos mas insultos. Sobre todo hacia mi. Lo único que se me ocurre decir es:

L: "¿Me acabas de pegar, hijadelagranputa?"
M: "Y lo volveré a hacer, y lo sabes"

Y me echo a reir. Porque lo necesitaba. Necesitaba que alguien me dijese las cosas de esta manera. La parte de la bofetada no hacía falta, de todas formas. Y además viniendo de Mario, que es una mujercita que no llega al metro cincuenta y con menos masa muscular que un alambre.

L: Vamos a emborracharnos. Por las ostias bien dadas. - Acabo con una sonrisa.
M: "Pero antes vamos a mear, por las vejigas llenas"

Vamos hacia los lavabos y cuando abro la puerta de uno, veo a dos chicos con unas papelinas. No es la primera vez que lo veo, y me dispongo a cerrar y dejarlos con sus asuntos. Pero antes, me meten dentro y empiezan a hablarme muy rápido y muy bajito. No los entiendo. Me cogen ambos de la cintura y empiezo a asustarme. Pero se ponen a discutir entre ellos, abren la puerta, y se van. No lo entiendo ni lo quiero entender.

De vuelta a la pista, buscamos a nuestros amigos sin éxito. Nos ponemos a bailar, pensando que quizá han salido fuera a fumar. Pedimos otra copa y seguimos bebiendo, riendo y bailando con desconocidos. Un par de veces vienen a pedirnos fotos, y me inquieta pensar que en algún facebook no muy lejano al mio, pueda salir yo con Mario, agarrándole los pechos a la Novia Cadáver.

De pronto la Princesa Peach aparece entre la multitud y nos hace señas para que nos vayamos. Al llegar al guardaropía, donde podemos oír mejor, nos dice que Yoshi está muy mal y que la han sacado fuera.
En la calle, sentada en el teatro que hay al lado, la vemos con muy mala cara, vomitando y diciendo cosas sin sentido. Mientras esperamos, y hablamos entre nosotros, llega una ambulancia que no se quien habrá pedido.

Solo puedo decir una cosa. Ir a un hospital del Eixample, en Carnaval, estando medianamente ebrio, esperando a que a una amiga le hagan un lavado de estómago, puede ser lo más surrealista que me ha pasado nunca.
Los enfermeros nos decían cosas, y yo no podía parar de reir, pese a lo malo de la situación. Nos metimos en un box y nos hicimos fotos "operándonos" los unos a los otros. Robamos un carrito de material y lo metimos en el ascensor, haciendolo parar en todas las plantas. Hicimos carreras de zapatillas por los pasillos.... hasta que nos llamaron la atención y por poco nos echan.

Más tranquilos, casi por la mañana, con un café de máquina en la mano, sorprendentemente bueno para ser de donde era, nos sentamos en la sala de espera y le pido la cámara a Kirby.

Las instantáneas tenían algo entre vergonzoso y grotesco. La princesa Peach y Luigi dándose el lote, Mario y Luigi, Mario y Yoshi, Mario y ¿Kirby? Luigi intentando hacer el pino en la calle, Yoshi vomitando, La Princesa Peach enseñándole el culo a los coches, el tipo de estrella "jugando" con su pene de plástico.....
Consulto los móviles de los demás. Todas las fotos son iguales o peores.
Es entonces cuando ocurre el pacto. Nunca. Nadie. Verá esas fotos. No serán borradas, pero estarán baneadas de por siempre. Cuando veamos a Yoshi se lo diremos. Pero para nosotros, será como si esta noche no hubiera pasado nunca.

Con excepción de mis palabras. Pese a que todo acabó vestido de verde y blanco del hospital, la noche fue divertida. Lo suficiente como para explicarla y esbozar una sonrisa o dos con su recuerdo.

Nothing else.

1 comentario:

  1. Acabo de ver...parte III y he ido corriendo a seguir leyendo!! qué fuerte que esté enganchada a esta historia no?? jeje Me ha hecho mucha gracia lo de la canción de ..Son 80 días son...jajajaja

    ResponderEliminar