lunes, 7 de marzo de 2011

Noche de pacto (parte I)

Noche de carnaval, excesos y risas.

Me presento en la ciudad condal vestida de Luigi. Pese a que salí de casa pensando que iba a hacer el ridículo en el tren, la presencia de unos tios con suficiente edad para ser mis abuelos vestidos de Abeja Maya me ha hecho el trayecto mucho mas llevadero.
La ciudad está a reventar y me cuesta caminar por la calle.
Se cruzan en mi camino montones de Avatares, un tio con purpurina en la cara que supongo que va de vampiro amariconado de Crepúsculo, pingüinos, unos abetos de navidad, una familia entera con trajes de superhéroes al estilo "Los Increíbles" y muchas niñas vestidas de princesita.
Sonrío al verlas, porque cuando yo era pequeña el carnaval era lo más maravilloso del mundo, porque yo también podía vestirme de princesa, y hasta que no acababa el fin de semana no me lo quitaba.
Hasta que mis hermanos decidieron que un año me disfrazarían de "Zarbón" (quien no sepa de que serie es, no ha tenido infancia). Me pintaron toda la cara azul y la armadura me la hicieron con una caja de cartón de aquellas donde venían las garrafas de aceite de oliva. Ahí murió mi infancia en cuanto a princesas se refiere XD

En cualquier caso, y retomando mi relato, llego a casa de mis amigos, que viven en un sexto sin ascensor. Cuando llamo al timbre creo que puedo morir de asfixia y me alegro porque la gorra que llevo es de algodón y ha conseguido absorber todo el sudor sin arruinarme el bigote que me he pintado.

Me abre la princesa Peach, que no es como la recordaba. Ahora mide metro noventa, tiene unos hombros que hacen dos veces yo y tiene un sospechoso vello en la cara pese a que está cubierto por kilos de maquillaje. Me la quedo mirando con la boca abierta y estallo en carcajadas porque a modo de corona lleva una del burger king con dos champiñones enganchados en ella.

La "princesa" se rie también y tira de mi hacia dentro de la casa. En vez de hacerme seguir hasta el salón, donde se oye la música pese a la puerta cerrada, me empuja a una habitación. Sin decir nada me besa como si fuera a acabarse el mundo y acto seguido vuelve a abrir la puerta y se marcha al baño. Desde él oigo como me grita "me has jodido el maquillaje".

Alucinada, me acerco y me apoyo en el umbral diciéndole burlona "¿tu no estabas con Mario?" a lo que, mientras se limpia los restos de mi bigote en el suyo y me horroriza viendo como malgasta de nuevo el maquillaje, me contesta "eso es solo marketing". Y se pone a reir como si me hubiera gastado la broma mas divertida del mundo.
"¿Ya estás borracho?" prosigo "Aun no, pero dame tiempo" responde.
Entonces me mira y me dice que me arregle el bigote porque está hecho un desastre. Me miro al espejo y veo que tiene razón.

De camino al salón, siguiendo una horrible canción de Hannah Montana, abro las puertas seguida de la princesa, para ver a uno que no conzco, vestido de champiñón, con un sombrero a imitación de los champiñones del juego, que está en el suelo dando vueltas sobre el eje del mismo sombrero.

Yoshi, que está sentada en el sofá, pintada de verde y blanco, con lo que parece una silla de montar pero que en realidad es una pequeña mochila marrón, está partiéndose de risa mientras su copa ya vacía se derrama por sus piernas.

Mario, al estilo gótico, se está comiendo un trozo de pizza sentada en un reposabrazos de un sillón, y no puedo evitar pensar en aquella frase: Mario Bros, un italiano, creado por chinos, que habla inglés y que tiene pinta de mexicano.
Un tio que tampoco conzco está vestido de estrella, potencialmente adorable. Tanto, que me dan ganas de abrazarlo, hasta que miro hacia abajo y veo que se ha cosido un pene de plástico a la altura del suyo propio, por encima de la tela de la estrella.
Kirbi entra en escena, y es aun más adorable que la estrella profanada con un pene, que desde que me ha visto, no ha parado de soltarme obsecinades.
Kirbi en realidad parece la primera versión del monstre Boo, pero todos lo queremos y no se lo decimos.

La princesa Peach se acerca para ofrecerme un trozo de pizza y una copa que tiene toda la pinta de ser Lambrusco. Al dar un sorbo, le digo a Kirby "tu no eres de este juego" a lo que me responde echándose a reir "y Luigi tampoco era ningún travelo con esas tetas".

Me quedo a cuadros mientras miro a la princesa Peach que también se está riendo. "No le hagas caso, lleva bebiendo desde las seis".

La princesa pasa un brazo por mis hombros y se agacha para darme un beso en el cuello. Me siento incómoda porque antes de esa noche, no había mostrado ningún interés por mi... ni yo por el. Por ella. Lo que fuese. Pero bueno, ¡es el piso del amor! Aquí todo es posible.

Bebo otro sorbo y muerdo la pizza. La noche promete.

2 comentarios:

  1. Jajajajaj Zarbon jajajajajaj
    estabas monisima

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  2. Como encuentre la foto en la que tu también sales.... ya veremos quien se rie!!!! XD

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