Que nos tengan en cuenta. Que nos escuchen. Que nos adoren en secreto. Que nos sigan sin parecer desesperados. Que nos hagan caso sin poner tantas pegas. Que nos hagan reír cuando no tenemos ganas ni de sonreir. Que nos llamen a las tantas de la noche solo para oir nuestra voz. Que nos den nuestro espacio cuando no queremos verlos. Que nos queiran y nos mimen cuando estamos en esos dolorosos días del mes. Que comprendan nuestros, a veces, muy repentinos, cambios de humor. Que nos apoyen en nuestras decisiones. Que discutan con nosotras cuando algo no les parece bien. Que cedan cuando tienen que ceder. Que pregunten el camino de una vez cuando se han perdido. Que demuestren sus emociones de tanto en tanto. Que no nos juzguen por mostrar las nuestras. Que sean nuestros amigos cuando queremos que sean nuestros amigos. Que sean nuestros amantes cuando deben serlo y no cuando quieren serlo. Que no juzguen unos labios pintados de rojo como una provocación. Que abran un poco su mente a los cambios. Que sean parte de nosotras. Que nos dejen ser parte de ellos. Que sean nuestra antítesis. Que sean nuestro complemento. Que aprecien los pequeños detalles. Que sepan hacer pequeños detalles. Que nos amen. Que nos respeten. Que estén ahí para nosotras. Que no se avergüencen de ir con una rosa por la calle. Que sean ellos mismos. Que sean completamente diferentes. Que jueguen. Que vivan. Que hagan lo que mejor saben hacer. Que intenten lo que aun no han intentado. Que se comprometan. Que se aclaren. Que hagan el maldito esfuerzo.... nosotras lo hemos hecho.
No es para tanto, ¿no?
No hay comentarios:
Publicar un comentario