viernes, 18 de enero de 2013

Mentiras


Ganas de hacer un gran Hi Five! En la cara. Con una silla. No voy a negar que tengo una gran cantidad de rabia acumulada, y lo que es más, contenida.
Todo el mundo conoce a algún mentiroso. Incluso nosotros mismos mentimos, unos con mejor resultado que otros, eso es cierto. Lo curioso, es que cuando nos encontramos con un mal mentiroso que te está explicando “su verdad”, reconocemos la mala mentira de lejos, y por dentro, no puedes dejar de decir “mentira, mentira, mentira”.

Es en esos momentos cuando la lucha interna por mantener un canon social de estabilidad emocional con la otra persona y, básicamente destapar toda la trama para ponerlo en evidencia, se sucede.

Alguien siempre se va a sentir incómodo. O bien el que recibe la mentira, sabiendo lo que es en realidad, y no poder hacérselo saber al otro. O el otro, al evidenciarlo. No hay ganadores, solo ignorantes. En una sociedad utópica, la verdad prevalecería, y todos deberíamos ser capaces de asumir nuestras responsabilidades, sin causar mal a otra persona, y sin sentirse humillado por una respuesta. Pero en esa sociedad utópica no existe la familia, ni los amigos, ni las parejas. Preferimos callar si sabemos que nuestras palabras pueden hacer daño. Aunque eso signifique modificar nuestra conducta.

Solo puedo decir de este tema, por si alguien se sintiese aludido, que para mentir, hay que tener muy buena memoria. Es verdad eso de que se pilla antes a un mentiroso que a un cojo.


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