Ya estaba tardando en pronunciarme sobre esto. Y he
tardado mucho. Mucho considerando el grado de indignación al que he llegado de
tanto escuchar “lo buena” que es la trilogía.
Como toda buena lectora de novelas, llegó a mis oídos hace
un tiempo, el nombre de E.L James, y su libro, 50 sombras de Grey. Me lo
recomendó una amiga en la que confío en cuanto a sus opiniones de los libros,
ya que coincidimos bastante en gustos. Me dijo algo así como “tienes que leértelo,
hay parte de BDSM, pero es muy suave”.
Por supuesto me lo leí. El primer libro. Un tocho de 395 páginas
en las que explica de manera repetitiva y simplona como una jovencita,
Anastasia Steele, sin mucha experiencia en la vida, se encuentra con un hombre,
Christian Grey, que se encapricha de ella, e intenta mantener una relación
basada en el sexo con tintes de sadomasoquismo.
Grey, lo tiene todo para resultar interesante al lector. Es
guapo, multimillonario, y un pasado turbio. Y, oh! que sorpresa! Se acaba
enamorando de la jovencita Steele, que de entrada dice que sí a todo lo que le
propone, pero parece que no le hace mucha gracia el rollo sadomasoquista, y
acaban echando “polvos vainilla” (tal y como lo
describen ellos mismos) una y otra vez. Y otra vez. Y ella se sonroja y
llora. Y otra vez. Y otra vez. Y ella se vuelve a sonrojar y vuelve a llorar.
Hacia la mitad del libro, ya se ha perdido la magia de la
promesa de innovación. Empecé el libro con ilusión, sin duda, pero es tremendamente
repetitivo. Hasta el punto que las escenas de sexo son tediosas y empiezas a
pensar: a ver si acaban de follar ya y hablan, o se explican algo nuevo, o hay
un giro en la historia que me haga volver a interesarme por ello. Eso lo estuve
pensando cuando empecé el segundo libro, y al llegar al final del tercero,
podía ver perfectamente en mi cara como se formaba la palabra: DECEPCIÓN
Por otra parte, no soy ni mucho menos, experta en BDSM,
pero me da la impresión que es algo más que pegar cachetadas en el culo, o atar
las manos. Eso sí, lo han vendido muy bien, un márqueting fabuloso, sobretodo
por el boca a boca. Han hecho creer que ese libro iba a revolucionar los
cuentos de cama, que iba a despertar fantasías. En esas páginas no se vende
nada de eso, o al menos yo no lo he encontrado. Por eso no puedo dejar de
preguntarme, que tan mala es la vida sexual de esos lectores que dicen que es
una obra maestra. ¿De verdad nadie ha jugado de esa manera entre las sábanas? Mire
usted, yo quiero que me sorprendan con un libro, y este no lo ha conseguido.
Es más, de un tiempo a esta parte he leído, devorado más
bien, novelas de la llamada temática rosa. Novelas que son romanticismo puro y
duro, y en todas ellas, no hay ni una que se salve, hay relaciones sexuales. Y mucho
más explícitas, picantes, divertidas e interesantes que esas adoradas 50
sombras.
Puedo nombrar cientos, puedo ir desde las más románticas,
como “Mi pirata malvado” de Rona Sharon, pasando por los vampiros viciosos de
Sherrilyn Kenyon (que esos si que tienen sombras, no nuestro amigo Grey), por
los maravillosos highlanders de Karen Marie Moning, que igual te montan una
cena romántica en el trabajo que te follan como salvajes en el suelo de un
aeropuerto, hasta llegar al libro directamente erótico, por no decir pornográfico,
más depravado que he leído en mi vida: Cartas incestuosas, de Nathalie More.
Editorial “La Marrana ”.
Solo digo eso.
Por eso no me cansaré nunca de decir que esta novela está
completamente sobrevalorada. Son personajes planos, que, sí, es una opinión
personal, no me convencen, incluso me caen un poco mal. No hay sorpresas. No hay
una trama elaborada. Es lo mismo de siempre. Chica conoce chico. Chica se
enamora de chico. Chico tiene problemas. Chica intenta ayudarle. Chico no se
deja. Chica llora y lo pasa muy mal. Chico se enamora de chica. Y el final, ¡y
ese final! Ese final que está escrito deprisa y corriendo, en el que se
resuelven todos los problemas del chico en dos líneas de un epílogo, mientras
que te has pasado cuatro páginas explicando como eran las botas y el jersey de
color crema hortera que te has puesto!!!!!
Señoras y señores; esta novela es una más de las miles y
miles de novelas rosas que existen. No es para nada la mejor. Tampoco la peor,
todo hay que decirlo. James es tan básica escribiendo que se lee muy bien, muy
rapidito. Y si, entretiene. Si te sorprende… bueno, aprovecha y prueba a
ponerlo en práctica. Quizá cuando la vuelvas a leer podrás encontrarle otra
perspectiva.
Eso sí, ha conseguido que gente que no ha cogido un libro
en su vida se haya aficionado a la lectura. Y eso ya es un gran logro.
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