El ángel replegó sus alas y se sentó en mi lecho. Sin mudar su expresión ni un pequeño ápice, hizo resonar su voz en mi cabeza.
"Abandona tu mundo de fantasía"
"¿Por qué? Soy más feliz allí"
- Debes abandonarlo. No es real.
- Es mejor que este.
- Pero aquí tienes tu familia, tus amigos que te quieren...
- Si de verdad me quisieran no me mentirían.
- ¿Has pensado que quizá te mienten porque no te quieren hacer daño?
- Prefiero la verdad cruel a la mentira piadosa.
- Pero si no la puedes afrontar, te marcharás. Siempre acabas huyendo del dolor, querida.
- Yo misma lameré mis heridas, no necesito a nadie.
"Abandona tu mundo de fantasía"
- Todos necesitan a alguien.
- No los quiero a mi lado así. Si me quedo allí dolerá un tiempo hasta que los olvide. Si vuelvo aquí, seguiran doliendo los silencios incómodos, las respuestas ambiguas, la incertidumbre. Volveré a vivir en guardia. A enseñar la fachada... y a pedir limosna emocional. No quiero eso para mi.
- Tú has hecho que sea así.
- Yo solo quería ser ....
"¿Por qué? Soy más feliz... allí"
Abrí los ojos de golpe y el sol que entraba por la ventana me cegó. Eran a penas las ocho de la mañana y de nuevo llegaba tarde a trabajar.
La monotonía de nuevo volvía a mi vida para alejarme de mis sueños. Pero el resquicio de ellos seguía día tras día en mis pensamientos.
"- ............... especial."
Fragmento de "Memorias de una oveja negra"
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