lunes, 31 de enero de 2011

Big Fish

Estos dias ando excesivamente sentimental, lo podría achacar a la revolución mensual de hormonas, pero supongo que en realidad siempre soy así. Un pequeño caos en un cuerpo de metro sesenta.

Por eso no puedo dejar de expresar la tristeza y la emoción que me embargó ayer por la noche, cuando, haciendo zapping, encontré de nuevo esa película que me gustaba tanto y que hacía tiempo no había visto: Big Fish, de Tim Burton. Es una película que habla de una vida llena de cuentos, literalmente. De historias tergiversadas e inventadas que tienen su punto de verdad. Al llegar al final, siempre había llorado... simplemente me emocionaba. Pero ayer, ese final adquirió otro significado.

En la escena final, que linko a continuación, Edward, en sus últimos instantes de vida le pide a su hijo que le cuente como se marcha. Y la cuestión es que se va con todo el amor de la gran cantidad de personas que conoció a lo largo de su vida y que le apreciaban. Así como el amor de su familia, de su propio hijo, que nunca creyó sus cuentos.

Al verlo, recordé a mi padre. Justo en el mismo instante, en la cama de un hospital, donde poco a poco, fueron pasando casi todas las personas que le apreciaban, que no eran pocas.
Quizá yo nunca creí sus historias, realmente, Quizá estaba tan harta de las mentiras que no llegué a apreciar el transfondo que escondían. Quizá fueron verdad, aunque fuera solo en su mente. Quizá le culpaba por unos fallos que no pudo evitar cometer.

Pero al igual que en la cinta, lo que si fue real fue el cariño de la gente. Todos aquellos que acudieron para darle un último adiós. Como estaba de abarrotada la iglesia. Cuantas personas, aun, después de nueve meses, nos paran por la calle y nos dan el pésame. La manera en la que lo recuerdan, con su genio, sí, pero también con su afabilidad y buen humor.

Le sigo echando mucho de menos, y aun me da la sensación de que algún dia lo veré entrar por la puerta de mi habitación, con su cigarro a medias, trayéndome una pulserita que me ha comprado en algún sitio, con las letras de mi nombre hechas con brillantes.
Solo que ahora no estaría incómoda por su presencia. No le daría las gracias forzadas y hablaría cuatro palabras de cortesía con él. Ahora le abrazaría y le besaría, y le diría que le quiero y le hecho de menos. Y que nos espere, aunque sea durante mucho tiempo, que nos espere.

Solo eso.



4 comentarios:

  1. El todo eso que le quisite decir y no supiste hacerlo ya lo sabia! :)
    Sabes que siempre nos tendras aqui para inventar nuevos cuentos basados en nuestra absurda realidad.
    Xulah.

    T'estimo

    ResponderEliminar
  2. precioso...me conoces y sabes q no son muxas las ocasiones en las q me dejas sin palabras. te kiero principessa!
    P.D.acabo de aprender a publicarte comentarios...bien x mi!

    ResponderEliminar
  3. Gracias nene, te voy a echar taaaaanto de menos. Jo també t'estimo.

    Gracias nena, bien por ti! XD Aquí estaré para dejarte sin palabras todas las veces que haga falta!

    ResponderEliminar
  4. Me encanta Big Fish, y uno de los mensajes que creo que esta película nos da es que podemos crear nuestra propia realidad, cerrando los ojos e imaginando el mundo tal y como queremos que sea o creemos que realmente es. Puede ser una mentida a los oídos de otra gente, pero si crees que realmente es como te lo imaginas, esa es TU realidad. Cuando recordamos hechos pasados los volvemos a revivir una y otra vez, porque no imaginar, por un momento, lo que quisiste hacer y no hiciste, y vivir ese momento como si fuera real? puede ser real si tu quieres que lo sea.

    Dael.

    ResponderEliminar