“Puedes encabritarte como un caballo salvaje, decir palabrotas, maldecir al destino, pero a la hora de la verdad, tienes que resignarte"
Capitán Mike
Esta es una frase que desde el momento en que la escuché, ha sentenciado de manera brutal mis pensamientos.
Siempre he sido, lo siento, peco de ello, de soñadora compulsiva. He querido serlo todo, he querido tenerlo todo, y lo cierto es que nunca he conseguido nada.
Es por eso que en gran parte, esa frase ha marcado un pequeño antes y después. Por una parte, creo que he perdido la inocencia que conlleva el encabritarse, revelarse, y pensar que estoy por encima de un sistema que no puede conmigo.
Por la otra sigo maldiciendo al destino, pero casi en voz baja y a solas.
Esta es mi resignación.
“Si te sirve de algo nunca es demasiado tarde, o en mi caso demasiado pronto para ser quien quieras ser, no hay límite en el tiempo, empieza cuando quieras, puedes cambiar o no hacerlo, no hay normas al respecto, de todo podemos sacar una lectura positiva o negativa, espero que tú saques la positiva, espero que veas cosas que te sorprendan, espero que sientas cosas que nunca hayas sentido, espero que conozcas a personas con otro punto de vista, espero que vivas una vida de la que te sientas orgullosa y si ves que no es así espero que tengas la fortaleza para empezar de nuevo”
Benjamin Button
¿Veis la profunda contradicción? En cualquier caso, creo que el Capitán se refería a algo más profesional, o simplemente es la redención de un hombre que ha vivido una vida dolorosa.
En cambio, yo entendí a Benjamin como a un hombre que ha aprendido de la vida, y que por fortuna lo ha hecho a tiempo. Que a nivel espiritual entiende que se puede cambiar, que se puede comprender sin juzgar, y que acepta su destino porque lo puede conducir.
Tan solo son bonitas palabras de aliento. Muy inspiradoras y llenas de optimismo nada propio de una generación como la nuestra.
Cosas que pasan.
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