No puedo evitarlo. Aunque quiera escribir con la melancolía a cuestas y algo de cierta seriedad o profundidad... siempre hay algo que me acaba por... despistar, por así decirlo.
Y me aparece una sonrisa de medio lado de no se sabe que lugar, arqueo una ceja y bajo un par de tonos mi voz.
Aquí estoy con el abuso en los colmillos.
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