domingo, 27 de septiembre de 2009
La historia del frio en los pies de la princesa
Tengo frío en los pies. Y cuando tengo frío en alguna parte del cuerpo da la casualidad que me pongo a escribir. Es curioso, ¿verdad?
He pasado unos días pasando frío. Y pensando. Pensando mucho. En mí y en mi absurdo alrededor. Escuchando muchas opiniones y dando las mias a cambio, en culminación a conversaciones absurdas. Me he dado cuenta que ya hay pocas cosas que me interesen de lo que me dice la gente. Asocial, diría una amiga mía. Casi ni asocial, puedo decir que estoy vagamente ausente.
Veo a mi alrededor con perspectiva, y realmente no me importa lo que esté pasando. Esa misma amiga diría que estoy quemada. Y tiene razón. Aquí ya no tengo nada que hacer. He cumplido todo lo que tenía que cumplir. No está todo atado, ni mucho menos, pero está vacío.
Nada me llena, todo me aburre. Estoy estancada en lo que parece que deba ser una estabilidad personal. Pero que en realidad no lo es. Tengo trabajo, tengo (pocos) amigos, tengo risas y tengo parejas esporádicas, tengo un lugar donde vivir. Pero en realidad, ninguna de esas cosas es mía. No es que las haya conseguido con un esfuerzo personal, en busca de la realización. La gran mayoría de esas cosas me han ido llegando a mi vida, porque estaban ahí antes, o porque no había nada más a lo que atenerse.
Es por eso que me voy a marchar. Y el cielo quiera que sea para siempre. No me quiero hacer especiales ilusiones con eso. Pero quiero hacerlo cuanto antes. Al cabo de un año. Eso debe ser. Aquí yo ya no aguanto más. No puedo seguir esperando. No puedo seguir ahogándome entre toda esta rutina. No puedo seguir esperándolo.
Y en la mayor parte, es por eso que me voy. Solo espero que cuando me vaya, ya no sea demasiado tarde.
He pasado unos días pasando frío. Y pensando. Pensando mucho. En mí y en mi absurdo alrededor. Escuchando muchas opiniones y dando las mias a cambio, en culminación a conversaciones absurdas. Me he dado cuenta que ya hay pocas cosas que me interesen de lo que me dice la gente. Asocial, diría una amiga mía. Casi ni asocial, puedo decir que estoy vagamente ausente.
Veo a mi alrededor con perspectiva, y realmente no me importa lo que esté pasando. Esa misma amiga diría que estoy quemada. Y tiene razón. Aquí ya no tengo nada que hacer. He cumplido todo lo que tenía que cumplir. No está todo atado, ni mucho menos, pero está vacío.
Nada me llena, todo me aburre. Estoy estancada en lo que parece que deba ser una estabilidad personal. Pero que en realidad no lo es. Tengo trabajo, tengo (pocos) amigos, tengo risas y tengo parejas esporádicas, tengo un lugar donde vivir. Pero en realidad, ninguna de esas cosas es mía. No es que las haya conseguido con un esfuerzo personal, en busca de la realización. La gran mayoría de esas cosas me han ido llegando a mi vida, porque estaban ahí antes, o porque no había nada más a lo que atenerse.
Es por eso que me voy a marchar. Y el cielo quiera que sea para siempre. No me quiero hacer especiales ilusiones con eso. Pero quiero hacerlo cuanto antes. Al cabo de un año. Eso debe ser. Aquí yo ya no aguanto más. No puedo seguir esperando. No puedo seguir ahogándome entre toda esta rutina. No puedo seguir esperándolo.
Y en la mayor parte, es por eso que me voy. Solo espero que cuando me vaya, ya no sea demasiado tarde.
miércoles, 16 de septiembre de 2009
Ese absurdo sentimiento
"Versos absurdos que nacen por ti,
vanos para tu corazón indiferente"
Otra vez estoy aquí, sin saber como empezar, sin saber que decir, pensando solo en el por qué de la quemazón de mis ojos. Por qué de nuevo el nudo en la garganta y la sensación de vacío.
Estoy otra vez aquí, hablando de mis estúpidos sentimientos, cuando en el mundo hay problemas inmensamente más graves que mi insignificante existencia. Pero solo puedo pensar en mí. Y en lo estúpida y egoísta que soy por pensar en mí.
Siempre seré así. Siempre estaré culpándome por sentir demasiado o demasiado poco. Por querer que me quieran, por querer ser alguien importante en el mundo de otra persona, de esa persona. Siempre me pondré al fin y al cabo en el lugar de otro, y lo veré en perspectiva, y no haré nada porque pensaré "no vale la pena, no eres tan importante, déjalo estar" y seguiré siendo feliciana a mi manera, intentando alegrar días grises, y lo que recibiré a cambio, serán bofetadas morales, con la mano abierta. Siempre me acabarán haciendo daño con una frase estúpida que no lo pretendía. Pero dolerá, y mucho.
Y aquí me quedaré, esperando una llamada que nunca llega, un pensamiento que no será dirigido a mi. Y me iré llenando de rencor, pensando que solo he sido un entretenimiento pasajero, y culpándome a mi misma por tener la osadía de pensar que.... alguna vez signifiqué algo. Patética, mientras le grito entre sollozos ahogados por una almohada, a nadie en particular "quiéreme.... quiéreme.... nunca he querido tanto que alguien me quisiera", y me acabaré sintiendo estúpida por ser tan desgraciada, pensando que soy otra más, que cree que su mísero mundo es más importante que el de quien tiene problemas de verdad.
Otro ser vulgar que le cuenta sus intimidades a alguien que ni le importa, ni le deja de importar. Pero sobre todo eso, seré una estúpida orgullosa que jamás! jamás en la vida reconocerá a los que conoce que se ha sentido mal. Y seré una rencorosa que le agradecerá al objeto de su estúpido deseo, al de sus plegarias, al dueño de los latidos de su estúpido, estúpido corazón, que la haya liberado de este absurdo sentimiento, que es el amor.
Así que tan solo me queda decirle a nadie en particular. Gracias, mi amor, muchísimas gracias por liberarme de este absurdo sentimiento. Deseo en lo más profundo de mi corazón, que llegue el día en que me digas "te quiero" para poder decirte "yo no". Aunque será mentira. Siempre será mentira, porque nunca amaré a nadie como te amo a tí, aunque me pase la vida intentándolo.
vanos para tu corazón indiferente"
Otra vez estoy aquí, sin saber como empezar, sin saber que decir, pensando solo en el por qué de la quemazón de mis ojos. Por qué de nuevo el nudo en la garganta y la sensación de vacío.
Estoy otra vez aquí, hablando de mis estúpidos sentimientos, cuando en el mundo hay problemas inmensamente más graves que mi insignificante existencia. Pero solo puedo pensar en mí. Y en lo estúpida y egoísta que soy por pensar en mí.
Siempre seré así. Siempre estaré culpándome por sentir demasiado o demasiado poco. Por querer que me quieran, por querer ser alguien importante en el mundo de otra persona, de esa persona. Siempre me pondré al fin y al cabo en el lugar de otro, y lo veré en perspectiva, y no haré nada porque pensaré "no vale la pena, no eres tan importante, déjalo estar" y seguiré siendo feliciana a mi manera, intentando alegrar días grises, y lo que recibiré a cambio, serán bofetadas morales, con la mano abierta. Siempre me acabarán haciendo daño con una frase estúpida que no lo pretendía. Pero dolerá, y mucho.
Y aquí me quedaré, esperando una llamada que nunca llega, un pensamiento que no será dirigido a mi. Y me iré llenando de rencor, pensando que solo he sido un entretenimiento pasajero, y culpándome a mi misma por tener la osadía de pensar que.... alguna vez signifiqué algo. Patética, mientras le grito entre sollozos ahogados por una almohada, a nadie en particular "quiéreme.... quiéreme.... nunca he querido tanto que alguien me quisiera", y me acabaré sintiendo estúpida por ser tan desgraciada, pensando que soy otra más, que cree que su mísero mundo es más importante que el de quien tiene problemas de verdad.
Otro ser vulgar que le cuenta sus intimidades a alguien que ni le importa, ni le deja de importar. Pero sobre todo eso, seré una estúpida orgullosa que jamás! jamás en la vida reconocerá a los que conoce que se ha sentido mal. Y seré una rencorosa que le agradecerá al objeto de su estúpido deseo, al de sus plegarias, al dueño de los latidos de su estúpido, estúpido corazón, que la haya liberado de este absurdo sentimiento, que es el amor.
Así que tan solo me queda decirle a nadie en particular. Gracias, mi amor, muchísimas gracias por liberarme de este absurdo sentimiento. Deseo en lo más profundo de mi corazón, que llegue el día en que me digas "te quiero" para poder decirte "yo no". Aunque será mentira. Siempre será mentira, porque nunca amaré a nadie como te amo a tí, aunque me pase la vida intentándolo.
sábado, 5 de septiembre de 2009
Un instante para respirar
Como dice Duncan Dhu, puede que haya algún lugar de un gran país, donde al nacer, no haya que morir. Donde las personas se marchen con el viento y griten que no van a volver. Y lo puedan decir en serio. Sin miedos y sin nadie que los arrastre de nuevo a la tierra.
Puede ser que exista. Pero puede que todo se reduzca a vanas intenciones. Porque es verdad, no hay camino que llegue hasta ahí, para que luego se pretenda salir.
Puede que todo se reduzca también a los anhelos que tenemos. A cosas que queremos conseguir, a esos sueños que se quedan en ideales de grandeza, y que mueren con el tiempo.
¿Debemos vivir de ilusiones, entonces? Esperando siempre al trabajo ideal, por el que tengas verdadera vocación, pero viéndolo lejano, porque se ha de ser realista y no se puede llegar a fin de mes con él.
Esperando que te respeten, que te admiren y que te quieran, solo por ser tu mismo. Que no se tenga que sonreir para no preocupar. Que te acepten en lo bueno y en lo malo, y que no tengas que dar algo a cambio de esa simpatía.
Esperando también, al amor verdadero, que en cuanto lo veas sepas "es para mi". Que no tengas que morderte la lengua pensando en que está con otra persona que no le amará de la misma manera en la que lo haces tú, que es como se merece.
Pero en cambio vivimos viendo como pasan los días, sin comprender lo que para todo el mundo es normal.
Y todos lo pensamos. En realidad no somos tan distintos los unos de los otros. No existe un reducido grupo de personas que sean especiales por pensar de esta manera. Existe un grupo de personas que son especiales por decir que se sienten de esta manera.
Porque muchos callan y aceptan la situación que les sobreviene, porque "es lo que toca" y hacen como que no va con ellos. Ellos saben lo que pasa, su mundo es igual que el tuyo y que el mío, pero echan la vista a un lado y siguen andando, y pasan por la vida sin pena ni gloria.
Quizá deberíamos hablar más sobre la vida diaria, parándonos a pensar sobre ella y hacer un esfuerzo por hacerle una puesta a punto, e ir por el camino que queremos llevar, no por ese que ya está hecho, que, aunque es más llano y fácil, todo el mundo ya ha pasado por él.
Inevitablemente todos los caminos conducen al mismo sitio, y no se vosotros, pero para acabar muriéndome de todas maneras, yo prefiero explorar otras formas distintas de llegar. Solo vamos a vivir una vez, y cada instante pasado ya no volverá. ¿Por qué desperdiciarlos?
No esperemos más, no dejemos que lo normal sea nuestro ritmo de vida. Yo no voy a encabezar ningún grupo de gente ni movimiento ni nada, pero me encantaría encontrarme por ahí agún que otro despistado que ha salido del rebaño.
He dicho.
Puede ser que exista. Pero puede que todo se reduzca a vanas intenciones. Porque es verdad, no hay camino que llegue hasta ahí, para que luego se pretenda salir.
Puede que todo se reduzca también a los anhelos que tenemos. A cosas que queremos conseguir, a esos sueños que se quedan en ideales de grandeza, y que mueren con el tiempo.
¿Debemos vivir de ilusiones, entonces? Esperando siempre al trabajo ideal, por el que tengas verdadera vocación, pero viéndolo lejano, porque se ha de ser realista y no se puede llegar a fin de mes con él.
Esperando que te respeten, que te admiren y que te quieran, solo por ser tu mismo. Que no se tenga que sonreir para no preocupar. Que te acepten en lo bueno y en lo malo, y que no tengas que dar algo a cambio de esa simpatía.
Esperando también, al amor verdadero, que en cuanto lo veas sepas "es para mi". Que no tengas que morderte la lengua pensando en que está con otra persona que no le amará de la misma manera en la que lo haces tú, que es como se merece.
Pero en cambio vivimos viendo como pasan los días, sin comprender lo que para todo el mundo es normal.
Y todos lo pensamos. En realidad no somos tan distintos los unos de los otros. No existe un reducido grupo de personas que sean especiales por pensar de esta manera. Existe un grupo de personas que son especiales por decir que se sienten de esta manera.
Porque muchos callan y aceptan la situación que les sobreviene, porque "es lo que toca" y hacen como que no va con ellos. Ellos saben lo que pasa, su mundo es igual que el tuyo y que el mío, pero echan la vista a un lado y siguen andando, y pasan por la vida sin pena ni gloria.
Quizá deberíamos hablar más sobre la vida diaria, parándonos a pensar sobre ella y hacer un esfuerzo por hacerle una puesta a punto, e ir por el camino que queremos llevar, no por ese que ya está hecho, que, aunque es más llano y fácil, todo el mundo ya ha pasado por él.
Inevitablemente todos los caminos conducen al mismo sitio, y no se vosotros, pero para acabar muriéndome de todas maneras, yo prefiero explorar otras formas distintas de llegar. Solo vamos a vivir una vez, y cada instante pasado ya no volverá. ¿Por qué desperdiciarlos?
No esperemos más, no dejemos que lo normal sea nuestro ritmo de vida. Yo no voy a encabezar ningún grupo de gente ni movimiento ni nada, pero me encantaría encontrarme por ahí agún que otro despistado que ha salido del rebaño.
He dicho.
miércoles, 2 de septiembre de 2009
Un sitio donde arder
*Lloraba en silencio por ella misma, porque había algo profundamente herido en su interior. Yo ignoraba qué era, ni me atrevía a preguntárselo. Me limitaba a decir lo que podía para calmar su dolor y la ayudaba a cerrar los ojos para rehuir la realidad.
El nombre del viento
El nombre del viento
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