Aqui estoy, sentada de nuevo en el silencio que a veces se me ha hecho opresivo de mi habitación.
A excepción del repiqueteo del teclado y el segundero del reloj, se oye algún que otro coche lejano y las voces de algunos chiquillos jugando en la calle.
Hace buena noche. Hoy ha hecho calor todo el día y aunque por las noches refresque, se puede salir tranquilamente en tirantes. Me gusta como huele la noche. Es un olor fresco, como de reposo. A quie le guste la noche lo entenderá.
Ahora mismo me gustaría estar en el campo. Puede que suene ridículo pero siempre me ha gustado caminar por el campo de noche. El olor es más intenso, los sonidos son más claros, y estar sentado en el suelo, sintiendo el suave viento cotra tu cara mientras miras las estrellas es encantador. Podéis reir si quereis. Esta noche me la quedo para mi.
Me siento tranquila, como hacía días que no me sentía. Esta noche tengo la cabeza vacía de pensamientos. Estos días he estado pensando mucho. Sobre mí, sobre los míos, sobre los que nunca serán míos. Y me he dado cuenta que por tanto pensar he dejado de vivir estos días. Hay veces en que dejar de pensar y simplemente estar, es lo mejor que te puede pasar.
¡Quién tuviera a mano un pensadero para poder guardar esos recuerdos que pesan! Al menos por un rato.
¿Sabéis esa sensación.... como decirlo... de cuando habéis llorado mucho, de esos llantos fuertes, de lágrima que acabas saboreando, que ya no sabes si lloras por los ojos o por la nariz.... pero cuando acabas, te quedas mirando al vacío, pero tranquila y a gusto? Pues tengo esa sensación. Ne.... no he llorado. No tenía siquiera ganas de eso. No estaba especialmente triste, pero si algo enfadada y frustrada por la impotencia de no poder cambiar cosas injustas a mi alrededor.
Por eso digo que esta es una buena noche. Es tranquila. Ahora oigo a alguien haciendo palmas fuera y un crío gritando. Deberían acostar a los niños ya. Que estas no son horas. Y mañana no falla, a eso de las 8 de la mañana, un agradable vecino comenzará a hacer arreglos en su casa con el taladro.
Ley de vida, ley de Murphy.
Por el momento, buenas noches, y buena suerte.
Qué bonitas son esas noches... y lo poco que a veces la gente se detiene a contemplarlas.
ResponderEliminarPrecioso el escrito y genial la referencia frikipotteriana del pensadero. ¡Quién tuviera uno!
Ánimo
Gracias! De echo, estoy segura que todos nos paramos a meditar por las noches, y sobretodo, en las noches. Gran diferencia esa!
ResponderEliminarLo que pasa es que todos nos callamos y preferimos aparentar que nada nos importa. Ni siquiera lo que hay alrededor.