Y hoy, sin motivo aparente, estoy en casa ajena y escribiendo para pasar esta parte del dia, que tengo por el momento en soledad.
No estoy demasiado espléndida en expresiones, porque hace mas bien poco que me acabo de levantar, pero haré lo que pueda.
Tan solo quería hablar un poquito de mis días hasta ahora, que han sido como una parada, una puesta a punto. He estado cansada de ... todo. No tenía ganas de salir, ni de entrar, ni de hablar, ni de jugar. No quería contacto, y lo que me ha sorprendido en cierta medida, es que no he tenido mucha gente que heya echado en falta mi ausencia. Mi pequeño amore, quizá.... se ha preocupado por mi. Y es por eso básicamente que hoy estoy aquí, en su casa, en su ordenador de teclado americano, en el que hace unos segundos he descubierto que la letra ¨ñ¨ está camuflada por ahí.
Ayer tuvimos una cena interesante, a la luz de una vela, una maldita vela, compartiendo risas, recuerdos, y buenos pensamientos. Me ha obligado, como quien no quiere la cosa, a hablar de mi, a poner en análisis mis pensamientos. Y eso es algo que no se le da bien hacer a todo el mundo. Punto a su favor, he de decir.
No sacamos nada en claro, también es cierto. Quizá ha sido solo una parada para poder decirme a misma que se lo que se, y no se lo que no se. Aunque lo que no se, no se porque no lo se. Debería saberlo. O quizá no quiero saberlo, porque me haría mas daño del que me está haciendo hacer ver que no se lo que se supone que no debo saber.
Cosas mías.
Bueno, pues cosas mías también son seguir un poco en la distancia. Viviendo mis pequeños sueños día a día, y las grandes realidades, relegándolas a un plano un poco menos abstracto del que vivo realmente. Es decir, que estoy como estaba, y ahora se que estoy haciendo lo correcto. Aunque parezca lo contrario.
El tiempo, dicen, el tiempo todo lo cura.
No hay comentarios:
Publicar un comentario