Escribir no es tarea fácil. No lo es sobretodo cuando quieres contar algo. Muchas veces leerás palabras vacías. Bonitas, sí, pero vacías. Que te invitan a sonreír mientras las lees, pero que no tienen contenido alguno.
Personalmente, no me gusta ver estos caramelitos. Son demasiado fáciles, y tan solo buscan la aceptación, aunque no crean en el mensaje.
En cualquier caso, esa es solo una pequeña parte de lo que significa plasmar tus pensamientos en un papel, y darles un valor. No es nada fácil. Sobretodo porque, muchas veces sin querer, te acabas vendiendo y acabas escribiendo para que alguien lo lea.
Lo mismo que cuando haces una foto y la cuelgas en una red social. La verán en general, es cierto, pero situada ahí con cierta malicia, porque sabes que alguien la va a ver. Al igual que los comentarios. Que de hacerlos, a no hacerlos, o hacerlos de cierta manera, pueden cambiar un mundo entero, o destrozarlo, según el tono en el que puedan recibir esa información.
No nos damos cuenta del impacto que tenemos en los demás, porque estamos demasiado preocupados mirando nuestro propio ombligo, ocupándonos de nuestros propios problemas, que son los más importantes del mundo... si bien es cierto que no debemos estar pensando todo el tiempo en los demás, puesto que así no podríamos vivir, siempre condicionados por los deseos de otras personas.
Pero si te mantienes alerta, puedes ver como la vara de medir en estos casos, cambia indiscutiblemente a favor del que la lleva. Si te fijas y te mantienes en silencio, podrás ver como los amos de la vara van a moverla a voluntad.
Puedes ver como emiten un juicio y al cabo del tiempo, puede que pasen días, semanas o meses, ese juicio va a cambiar de forma que sea propicia para ellos. Lo que ha venido siendo de toda la vida, ver la paja en el ojo ajeno. No somos conscientes de nuestras propias palabras. Y lo que es peor aún, no somos conscientes que hay gente a nuestro alrededor que las puede recordar todas.
Lo ves? Me he vuelto a vender sin quererlo... de nuevo he comenzado a escribir lo que yo quería, pero ha acabado siendo una catarsis, dedicada a varios "alguien", que nunca verán, igual que yo no veo la mia propia, esa vara de medir, menguando centímetro a centímetro por su lado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario