domingo, 25 de noviembre de 2012

Uso indiscriminado de pecados capitales


Creo que de los siete pecados capitales, el que peor llevo es la ira. No se de donde nacerá la ira. Yo la noto salir del estómago y crecer por el pecho hasta salir por la boca. Sobretodo por la mañana, cuando aun no me he tomado mi triste café con leche y aun no me he fumado un cigarro. Soy mala persona por las mañanas. Si me encontráis, intentad no hablarme mucho. Mejor nada de nada, porque os vais a llevar una bofetada verbal.

Y si tengo la regla, y perdonad por lo burdo del asunto, ni os atreváis a mirarme a los ojos. Soy un monstruo de 7 cabezas que te deborará nada más verte. Y se como hacerlo. Soy una mujer, una vil criatura. O eso es lo que algunos piensan. 

De todas formas. Hablando de pecados capitales, en verdad los demás los llevo bastante bien. Los tomo y los empleo a diario con facilidad y alebosía. No estoy muy segura que ese sea el término que debería usar en esta situación, pero este blog es mío y escribo lo que me da la gana. Ves? Ahí una pizca de mi soberbia. Y es que en verdad me considero mejor que muchas otras personas, pero, quién no lo hace?. Seguro que tu, que me lees, aunque hayas llegado aquí por pura casualidad, te crees mejor que alguien, que ese vecino que saca la basura en chandal, o que aquel mendigo que se tiró un pedo cuando entraste al cajero a sacar dinero por la noche y lo viste metido entre sus cartones. 

La lujuria no debería considerarse siquiera un pecado capital. Que hay mejor que sentir un deseo sexual incontrolable cuando estás en la cama con una persona? Es absurdo. 

Ahora bien, si no tienes un compañero que te satisfaga en una buena noche, y te dedicas a comerte todo el chocolate, los pasteles, el pollo que hace tres días que está en la nevera o incluso improvisas un brownie con colacao, leche, harina, un huevo y levadura (al microondas hasta que suba, verás que bueno) ... entonces, eres de los míos. Que placer más absoluto saciarte y notar como las calorías, una a una, que hasta las puedes oír poniéndose de acuerdo si prestas atención, van hacia tu abdomen. 

Y una cosa, quieras que no, lleva a la otra. Estar hasta arriba de comida da una pereza absoluta. Así puedes acomodarte en el sofá, hacer un poquito más hondo y duradero el hueco de tu trasero allí, y tragarte todos los episodios de los Simpson. Las 20 temporadas. Aunque te sepas los diálogos. Que ya hasta comienzas a buscarles fallos de guión de la pereza que te da tener pereza de ver los capítulos. 

Bueno, debo reconocer que de los dos últimos soy menos fan. Nunca he sido muy avariciosa. Supongo porque tampoco he tenido mucho en mi vida, con lo cual tampoco he deseado más. Me he conformado con lo que he tenido, porque no he tenido más remedio. Aunque un poquito más de lo que tengo... no estaría mal. 

Ya sería la repera (tremebunda expresión ochentera donde las haya) tener todo lo que han tenido esos famosos podridos de pasta que aparecen en la televisión. Envidiosa, si, un poco. Pero es que algunos no se merecen nada de lo que tienen. No han hecho nada para conseguirlo, y sin embargo, ahí están, viviendo una vida que todos deseamos, que todos codiciamos en secreto....  y de nuevo, todo esto me llena de ira. Y es que en verdad, es el pecado que peor llevo.... 

No hay comentarios:

Publicar un comentario