Hoy, retomando viejos hábitos, me he servido una copa, he preparado mis cigarrillos, y me he sentado en mi silla, a la cual le falta una rueda y cojea un poco, todo hay que decirlo, y viendo que mi portátil va a hacerme el gran favor de funcionar, me he puesto a escribir.
En todo este tiempo, en todos estos meses, reconozco que se han perdido buenas entradas, buenas reflexiones, buenos y malos momentos que explicar, al menos al que quiera leer. Pero me he encontrado seca por dentro, cansada y derrotada. Vaga, muy vaga. Como el pintor debiera por lo menos preparar su lienzo, yo debería haber seguido mi diario, o al menos enganchar otro post-it en el mural diciéndome a mi misma: escribe.
En cambio me he centrado en mi trabajo. En trabajos que no quería hacer y he hecho. En gente que no quería conocer y en cambio me he involucrado. Y es por eso que hoy vuelvo aquí. Porque hay algo que me parece curioso. No en el sentido estricto de la palabra, pero me siento escasa en cuestión de imaginación.
Llevo unos meses en mi nuevo trabajo. Es un pequeño infierno. Como todos los trabajos en temporada alta y siendo tu, un eventual. Y pese a que cada día al entrar por la puerta piense; me quiero ir, hay pequeñas personitas que te hacen mas llevadera tu rutina.
Esta vez, no se muy bien por qué, he adoptado casi a tiempo completo una parte de mi personalidad que... no había explotado hasta el momento, por decirlo de alguna manera. Me encuentro, con ciertas personas, cariñosa, alegre y divertida. Me despiertan una sensación de ternura que no puedo dejar de expresarles a todas horas. Me da la impresión que necesitan tener a alguien, al menos allí, que les recuerde que existe gente buena, que tiene una sonrisa y una palabra amable a todas horas. Y también está esa parte... diva gay, que no se, y de verdad, juro que no se de donde sale, pero sale. Quizá tantos años por esa Barcelona underground con purpurina plantaron semillas invisibles que están floreciendo ahora.
De todas maneras... creo que... esa parte de mi, que no soy yo al completo, pero que no deja de ser completamente mía, se refleja en los demás y a su vez, ellos proyectan hacia mi, esa parte diva, vamos a llamarla así, dejando que englobe todo lo que dije con anterioridad. Con lo cual, al menos durante los minutos en los que hablo con ellos, dejan de ser esas personas serias, aburridas y quemadas, para ser durante un rato, un reflejo mio. Es lo que me hace pensar... ¿son así en verdad? ¿o es pura fachada? Conocemos lo que queremos conocer de los demás, no lo que nos enseñan.
De una verdad universal, como puede ser la personalidad de una persona, puedes extraer siempre que quieras lo que mas te convenga, y hacerte una opinión, que puede ser realista o no. Pero será la tuya, hecha a partir de tus propias impresiones, que no son más que los reflejos de tu verdad más cómoda.
Suena bien, pero se que quien lo lea, no lo logrará entender de la manera en la que yo me quiero explicar.
En cualquier caso. Que todo ha sido muy curioso. Sobretodo él. Encontrarlo de nuevo aquí, ha sido extremadamente... curioso.
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