Odio el pitido del tren que oigo desde mi habitación con claridad por las noches. En cambio adoro el repicar de las campanas de la iglesia a cualquier hora del dia.
Odio cuando los vecinos de la plaza que tengo en frente de casa se ponen a tocar las palmas a las doce, una o dos de la madrugada en verano y se creen que tienen ritmo, pero me deleito viendo pasar gente con paraguas corriendo cuando llueve.
Odio cuando aproximadamente a las dos de la madrugada un tipo de la misma plaza sale gritando: "vaya mierda de vidaaaaaaaaaaaaaaaa" con ese hablar tan peculiar de los borrachos. Pero me encanta escuchar las risas del hijo de mis vecinos en el patio por la mañana.
Odio las etiquetas de las botellas. Me gustan las plumas.
Odio cuando Antena 3 avisa "volvemos.... en 6 minutos". Adoro hacer zapping y encontrar el mismo anuncio a la misma vez en dos canales dierentes.
Odio estar escribiendo el mejor de mis relatos y que el ordenador se cuelgue y me diga que microsoft works ha dejado de funcionar. Me encanta el sonido de las teclas al escribir.
Odio mas aun cuando al fin se reinicia el ordenador después que se haya colgado, no tener más ganas de escribir. Me encanta estar tan estresada trabajando que tengo que apuntar mis ideas en un papel para pasarlas al llegar a casa.
Odio tener que "dejar" a un amigo que habia sido el mejor de todos, porque ya no lo soporto. Me gusta pensar que tengo motivos suficientes para decirle "me aburres" y no sentirme culpable.
Odio sentirme culpable. Adoro sentirme orgullosa.
Odio ser tan cariñosa a veces y que nadie te devuelva ni una pizca de ello. Adoro que me den abrazos sin venir a cuento.
Odio ser tan borde otras tantas veces y perder a buena gente solo porque tengo un mal dia. Adoro encontrar gente que aunque le sueltes una bordería un mal dia, te sonrian y te den una segunda oportunidad.
Odio que sean las tres de la mañana y no tenga ganas de dormir cuando me tengo que levantar a las siete. Me gusta quedarme dormida al instante cuando me voy a la cama.
Odio las mañanas, no me gusta el color del cielo, ni la manera en que caen los rayos del sol, ni el sonido de la calle. Atesoro las últimas horas del atardecer en verano y siempre he adorado el sonido y el olor de la noche.
Odio no poder gritar cuando quiero hacerlo porque eso alertaría a los demás. Me encanta cantar a voz en grito cuando voy en el coche.
Odio que me pregunten que me pasa cuando no tengo ganas de responder. Me gusta hablar sola de vez en cuando.
Odio que toquen a mi puerta cuando no quiero abrir. Me encanta que al menos asomen la cabeza para ver que estoy haciendo cuando está abierta.
Odio que mis amigos se despidan de mi en el chat cuando estoy "ausente". Me gusta que cuando se conectan un momento al menos me digan "he pasado a saludar".
Odio que no me tomen en serio cuando quiero ser seria. Adoro que me hagan reir cuando no quiero ni sonreir.
Odio los tópicos. Adoro las improvisaciones.
Odio que me hablen como si me estuvieran dando clase. Me encanta que me pidan mi humilde opinión.
Odio que al pedirme la opinión, se ofendan de mala manera si una crítica es mala. Encuentro fascinante que alguien reconozca una defecto.
Odio escribir un buen post y que venga un capullo y con lo único que se haya quedado es un dato friki mal puesto que por supuesto me echa en cara. Adoro que me digan que me han leído.
Odio que me digan "ciao" al final de una conversación, o "hola que tal" al principio de una. Me gusta que me inicien una conversación como si lleváramos horas hablando.
Odio. Detesto. No soporto a la gente que escribe de manera pomposa, dándoselas de filósofos, de manera teatral o que pretenden ser profundos cuando lo que en realidad dan es... vergüenza ajena. Me encanta leer obras que se acercan a una realidad mundana.
Odio que me comprometan a algo que no quiero hacer. Adoro hacer apuestas absurdas.
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