jueves, 28 de abril de 2011

Something sweetie

Cuando nos conocimos en persona, en el primer café que nos tomamos juntos, me puso este clip:



Y lo primero que pensé fue "mierda, otro adicto a movil, como se ponga a mirar si hay wi-fi gratis me largo" (en serio, odio que la gente haga eso cuando está conmigo, si no me consideran lo suficientemente interesante como para tener su atención centrada en mi, ya saben donde está la puerta, agh!)

Lo siguiente fue: que mal interpreta esta mujer, por favor,que se dedique a cantar y que no haga videoclips ¿Y quien la ha maquillado? ¿Se pensaban que era una puerta y le han dado doble capa de barniz? ¡Y péinate bien por favor! Un poquito de laca después de hacerte los rizos con la plancha y estarás divina.

Siguiendo este orden de pensamiento disperso, me fijé en que el chico que canta podría ser perfectamente mi futuro ex-marido. Tanto encanto sería demasiado para mi a largo plazo.

Haciendo un pequeño inciso... no se por qué, pero tengo una imagen de mi misma dentro de unos años. Es una imagen estática pero que engloba una historia. Me imagino en una galeria de tiro (me muero por tener entre mis manos un Magnum 44, si, se que es demasiado grande para mi, y si, se que es un clasicazo,ya, me iría mejor un S&W 60 pero....... un Magnum 44..... esque salivo y todo)pensando en que tendría que matar a mi ex-marido porque de nuevo se le ha olvidado ir a buscar a nuestro hijo a la salida del partido de baseball....
Ya.... bueno, cada uno piensa lo que quiere.

Y de vuelta al tema que me atañe... después de esta película que yo sola me monté en los cuatro minutos que dura el video... caí en el por qué me lo habia puesto.
Normalmente con estas cosas me suelo poner algo tirante y encerrarme un poco en mi. Pero me descubrí sonriendo porque encontraba el gesto adorable.
Después de eso, me alzó la ceja y sonrió. "¿Ves? Ahora te gusto mas que antes" me dijo.
Y creo que fue ese el momento en el que me ganó. Hemos tenido tantos altibajos en esta no-relación en tan poco tiempo que a veces nos olvidamos mutuamente para hacernos daño. Solo para volvernos a reconciliar.

Y hoy, volviendo del trabajo he oido esta canción en la radio de nuevo. Y me he puesto en modo tierno. Parece que no, pero también lo tengo.

Así como lo prometido es deuda, aqui está la primera impresión que tuve de él. Otra cosa es que se lo haga saber....

Dime.... ¿lo he hecho? ^_-

miércoles, 13 de abril de 2011

¡Mamma mia!

Quería esperar a que todo estuviese perfecto para poder proclamar a los cuatro vientos de mi humilde blog que una nueva vida se abre paso no muy lejos de mi.

El pequeño Jan ya está aquí. Y es que cuando mi hermano se pone a hacer algo, por h o por b siempre le acaba saliendo una obra de arte. Es un bebé precioso, perfecto, ¡y tan pequeño!

- Neherennia, es normal que sea pequeño, es un bebé ¬¬
- ¡Déjame en paz maldita coherencia!

De pequeño ha venido ya dando guerra. Y es que nos ha tenido a todos con el alma en vilo hasta ahora, porque lo había retenido en el hospital para hacerle unas pruebas.
Independientemente de si creo en dios o no, que no mucho, parece ser que tienes línea directa con él cuando rezas, así que, siguiendo el ritmo de los "por si acasos", yo he estado dedicando unas cuantas oraciones al pequeñín. Nunca está de mas tener una divinidad de tu parte si las cosas se ponen feas.

De todos los recuerdos que tendré de estos dias, me quedo sin duda con la cara radiante de la madre, y las lágrimas de mi hermano. Y el pelo negro y rizado, y los ojos claros, y la piel blanca e inmaculada de mi adorado sobrino.

Creo que le va a ir todo muy bien. Nace en el seno de una buena familia. Una madre que se avista sobreprotectora y un padre del que solo diré una cosa, al verlo con su pequeño en brazos, mirándolo con ternura y sosteniéndolo como si se fuera a romper pensé "me hubiera gustado ser su hija".

Le deseo lo mismo que le deseé al petit Xavier el dia que abrió los ojos al mundo. Que tenga una buena vida, con sus rosas y sus debidas espinas. Que no tenga miedo y que haga lo que quiera hacer.

Y que si necesita mas ayuda de la que ya tiene, que aquí estará la tata, para jugar con él cuando sea peque, para darle chuches a escondidas de sus padres, para malcriarlo con regaletes el dia que pueda, para defenderlo de los que se atrevan a meterse con él, para escucharlo si quiere quejarse de sus padres, para darle consejos sobre como pedirles dinero para salir, para inflarlo a ostias el dia que se atreva a pedirme un cigarro, y para quererlo hasta el dia que yo ya no esté aquí. Y ya hablaremos si decido quedarme una temporada más .... " por si acaso ".

Bienvenido Jan.

lunes, 4 de abril de 2011

Hever vs clever

Odio el pitido del tren que oigo desde mi habitación con claridad por las noches. En cambio adoro el repicar de las campanas de la iglesia a cualquier hora del dia.

Odio cuando los vecinos de la plaza que tengo en frente de casa se ponen a tocar las palmas a las doce, una o dos de la madrugada en verano y se creen que tienen ritmo, pero me deleito viendo pasar gente con paraguas corriendo cuando llueve.

Odio cuando aproximadamente a las dos de la madrugada un tipo de la misma plaza sale gritando: "vaya mierda de vidaaaaaaaaaaaaaaaa" con ese hablar tan peculiar de los borrachos. Pero me encanta escuchar las risas del hijo de mis vecinos en el patio por la mañana.

Odio las etiquetas de las botellas. Me gustan las plumas.

Odio cuando Antena 3 avisa "volvemos.... en 6 minutos". Adoro hacer zapping y encontrar el mismo anuncio a la misma vez en dos canales dierentes.

Odio estar escribiendo el mejor de mis relatos y que el ordenador se cuelgue y me diga que microsoft works ha dejado de funcionar. Me encanta el sonido de las teclas al escribir.

Odio mas aun cuando al fin se reinicia el ordenador después que se haya colgado, no tener más ganas de escribir. Me encanta estar tan estresada trabajando que tengo que apuntar mis ideas en un papel para pasarlas al llegar a casa.

Odio tener que "dejar" a un amigo que habia sido el mejor de todos, porque ya no lo soporto. Me gusta pensar que tengo motivos suficientes para decirle "me aburres" y no sentirme culpable.

Odio sentirme culpable. Adoro sentirme orgullosa.

Odio ser tan cariñosa a veces y que nadie te devuelva ni una pizca de ello. Adoro que me den abrazos sin venir a cuento.

Odio ser tan borde otras tantas veces y perder a buena gente solo porque tengo un mal dia. Adoro encontrar gente que aunque le sueltes una bordería un mal dia, te sonrian y te den una segunda oportunidad.

Odio que sean las tres de la mañana y no tenga ganas de dormir cuando me tengo que levantar a las siete. Me gusta quedarme dormida al instante cuando me voy a la cama.

Odio las mañanas, no me gusta el color del cielo, ni la manera en que caen los rayos del sol, ni el sonido de la calle. Atesoro las últimas horas del atardecer en verano y siempre he adorado el sonido y el olor de la noche.

Odio no poder gritar cuando quiero hacerlo porque eso alertaría a los demás. Me encanta cantar a voz en grito cuando voy en el coche.

Odio que me pregunten que me pasa cuando no tengo ganas de responder. Me gusta hablar sola de vez en cuando.

Odio que toquen a mi puerta cuando no quiero abrir. Me encanta que al menos asomen la cabeza para ver que estoy haciendo cuando está abierta.

Odio que mis amigos se despidan de mi en el chat cuando estoy "ausente". Me gusta que cuando se conectan un momento al menos me digan "he pasado a saludar".

Odio que no me tomen en serio cuando quiero ser seria. Adoro que me hagan reir cuando no quiero ni sonreir.

Odio los tópicos. Adoro las improvisaciones.

Odio que me hablen como si me estuvieran dando clase. Me encanta que me pidan mi humilde opinión.

Odio que al pedirme la opinión, se ofendan de mala manera si una crítica es mala. Encuentro fascinante que alguien reconozca una defecto.

Odio escribir un buen post y que venga un capullo y con lo único que se haya quedado es un dato friki mal puesto que por supuesto me echa en cara. Adoro que me digan que me han leído.

Odio que me digan "ciao" al final de una conversación, o "hola que tal" al principio de una. Me gusta que me inicien una conversación como si lleváramos horas hablando.

Odio. Detesto. No soporto a la gente que escribe de manera pomposa, dándoselas de filósofos, de manera teatral o que pretenden ser profundos cuando lo que en realidad dan es... vergüenza ajena. Me encanta leer obras que se acercan a una realidad mundana.

Odio que me comprometan a algo que no quiero hacer. Adoro hacer apuestas absurdas.