¿En que punto del camino debemos hacer, realmente, un punto y a parte?
¿Quizá cuando, después de tropezar una y mil veces con la misma piedra, cuando tenemos las rodillas sangrantes y las manos arañadas, seguimos sin ver otro camino, y tenemos que inventarnos uno nuevo?
Puede que sea entonces el momento de dejar de lado los caminos que todos hemos andado alguna vez, e ir campo a través, pisando la hierba e internándonos en el bosque. Quizá debemos ser mas audaces y temerarios, no dejándonos impresionar o espantar por lo que pueda venir.
El miedo a lo desconocido es pueril. Nunca se podrá descubrir un nuevo camino si tenemos miedo si quiera de empezar a caminar por él.
Por eso admiro y respeto a las personas que son fuertes de espíritu, y que se aferran a sus principios y a sus sueños. Que aunque tengan miedo de enfrentarse a algo nuevo, lo hacen, porque no quieren quedarse estancados.
Me encuentro en el momento en el que, con todas las heridas aun abiertas, el pelo revuelto y sobre mis ojos, el sudor cayéndome por la espalda, y con una rodilla hincada en el suelo, me digo a mi misma: basta ya.
Estoy cansada del camino que siempre me lleva al mismo sitio. Que hace una curva interminable y acabo viendo mis pisadas en la tierra que tengo delante. Basta ya de tanta amargura, de tanto pesar y de tanta vista al suelo.
Esto es simplemente un mensaje para mi, para ti, para cualquiera en realidad. El mundo no está hecho para los cobardes. Es bueno sentir dolor de vez en cuando, porque de alguna manera te recuerda que estás vivo, pero no puedes regodearte en el porque te lleva a la autocompasión y la autodestrucción.
Se puede elegir otro camino. Siempre hay otro camino. Y si no lo hay,se crea. Si estamos cansados por el esfuerzo de levantarnos, podemos permitirnos sentarnos un minuto, y acto seguido, sin pensar si quiera en ello, comenzar a andar de nuevo, aun sin rumbo fijo. Queda todo un mundo que descubrir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario