martes, 22 de junio de 2010

Lett's talk about sex

Confieso: me gusta el sexo. Me gusta hablar de sexo. Me gusta tener sexo.
Y espero poder algun dia, ganarme la vida hablando de esto. Escribiendo de esto.

Muy humildemente, me presenté a un certamen de "microrelatos erótico - románticos" que promovía la página web Artgerust.
De 1300 candidatos, quedé entre los 100 finalistas, cosa de la que me enorgullezco, aunque criticaré hasta la saciedad el relato ganador, por motivos que ahora no vienen al caso, y relataré en otro momento.

El caso es que lamentablemente de cinco relatos que envié, solo quedó finalista uno, que se ha publicado en un libro (en el que han publicado mal mi nombre, GRACIAS! ¬¬)
Por lo que aquí voy a ponerlos todos, incluido el finalista, porque.... bueno, mis pequeños merecen ver la luz. Aunque sea a través de las rendijas!

Adorar a una mujer

La primera vez que probé a una mujer me impresionó gratamente su sabor. Podría haberme disgustado o avergonzado, pero lo encontré sumamente... dulce. Desde entonces me declaré adoradora del sexo femenino. Literalmente. Es tan difícil llegar a estar entre nuestros muslos, que cuando los tengo delante... O a ambos lados de mi cabeza, atesoro mucho más el regalo que me están dando. Y procuro dar lo mejor de mi para ellas. Sin dejar de usar mis manos por el resto de su cuerpo, beso con anticipación el sexo expuesto, la cara interior de los muslos, doy pequeños mordisquitos, y por fin separo sus labios con mi lengua. Descubro su centro y lo venero con suavidad. Lamo su calidez, beso y succiono con fervor. Ellas acompañan mis movimientos con sus caderas y se que es el momento. Gimen roncamente algunas. Otras gritan. Muchas simplemente suspiran. Pero se que todas esperan después el beso de mi boca mojada.


Ni contigo ni sin mi

Soy yo la que te calienta la cama cuando ella te enfría el corazón. Soy yo a la que buscas cuando ella no se presta a tus juegos más sucios. Soy yo la que se arrodilla mientras me miras con ojos entornados entre tus piernas. La que gime, la que grita tu nombre atada a los postes de una cama. La que permite que la tomes de la manera que nunca nadie lo ha conseguido hacer.
Soy aquella en la que dejas marcas de dientes en sus pechos. La que te hizo merecer una bofetada por unas marcas de uñas en tu espalda. Soy la protagonista de unas fotos a contraluz que guardas en el móvil. Soy la que te imaginas cuando ni la una ni la otra te podemos atender. En realidad soy tú, en tus peores días. En los mejores, no dejo de ser ella.

Iniciativa

Abres la puerta. Ella está a punto de irse. Se levanta de la silla, tienes que aprovechar, estaréis a solas durante poco tiempo. Te armas de valor y... La coges por el brazo. La miras. Te mira. La besas. Hundes tu lengua en su boca. Gime. Buena señal. Sigues. La tocas, la acaricias. Sus brazos, sus pechos, sus caderas. Demasiada ropa. Rompes su camisa, levantas su falda. Saboreas su piel, notas su humedad. La tomas, la sientes. Ella gime de nuevo. Es cálida contra ti. Es tuya encima de la mesa. En la silla, contra la pared. Es lo que siempre habías deseado y... Ella en realidad se levanta de su silla y se marcha. Tu valor no ha sido suficientemente rápido esta vez. Más suerte en la próxima, muchacho.


Victor

Victor estaba bailando. Cuando estaba en la pista no había nada ni nadie que le importase. Hasta que se recortó la silueta de un desconocido a la luz de un foco. Era diferente. Justo el tipo de hombre que le gustaba. Nariz prominente, flequillo despeinado sobre los ojos, y alto como una torre. El desconocido se le acercó y bailaron a una distancia políticamente correcta. Él se puso de espaldas y Victor rodeó la cintura con sus manos. Pudo sentir esa ligera curvatura en la zona del ombligo. Acercó su cuerpo e inhaló su aroma. Una mezcla entre perfume y calidez. Con un giro brusco el desconocido cambió las tornas y lo apoyó contra una columna, dejándole sentir su pecho contra la espalda, y sus caderas contra el bien formado culo. Ya estaba duro y listo para él. Acarició su cuello con la punta de la lengua y antes de marchar solo le susurró al oído: búscame.


...

1 comentario:

  1. ¡Muy Buenas y Saludos Estivales Neherennia :
    He leído tu interesante post sobre micros
    "ero-roman" y me he quedado en sugerente suspense cuando indicas que criticarás hasta la saciedad el microrrelato ganador. Si te parece bien, me gustaría saber los fallos que has advertido en el texto que mencionas.
    ¡Que tengas un buen día y perdona las molestias!
    Firmado: El autorcillo del citado microrrelato.

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