Llega un momento en la vida, que por unas cosas o por otras, te das cuenta de lo impotente que eres. De como está montado el sistema, y de que siempre pagan justos por pecadores.
Y llega la indignación.
Porque estoy indignada señores. Muy indignada.
Y es con la polícia de Barcelona. Bien conocida por su savoir-faire.... o su tendencia a ir de semidioses por la vida.
Cuenta la historia que iban un grupo de seis personas haciendo el trayecto desde metro de la Marina hasta la discoteca Razzmataz en una noche de sábado.
Habían comenzado la fiesta en casa y a eso de las dos de la mañana, en plena exaltación de la amistad, uno de ellos decidió que debía aliviarse en la próxima esquina, porque, oh señor, es lo que tiene la bebida, que tan pronto entra, ha de salir.
Como buenos compañeros, esperaron los demás al lado de unas obras (tan típicas en la ciudad condal)con tal mala suerte, que apareció una furgoneta de la guardia urbana.
- Apartense de la calzada, porque si viene un condutor se los puede llevar por delante.
Qué amables, pensando en nuestra seguridad! Aunque no estuviésemos en la calzada y esa fuera una hora en la que los coches apenas circulan por esa calle.
Nos acercamos un poquito mas a los muros de cemento y de pronto... comienza la confusión.
- Caballero, déjeme su DNI.
¿Qué?¿Cómo?¿Que pasa?
Inocente de mi, yo pensaba que le estaban pidiendo la documentación a mi amigo para saber si era mayor de edad y podía entrar en la discoteca. Tonta también, porque no estábamos cerca aun y la verdad, muy menor de edad tampoco se ve....
Luego, se llevan el DNI a una máquina, empiezan a comprobarlo, llaman por radio.... y empiezan a extender una multa.
De nuevo: ¿Qué?¿Cómo?¿Que pasa?
Multado por beber una cerveza en la calle. ¿Cerveza? ¿Que cerveza? ¿Alguien llevaba una cerveza? ¿Porque no la habían pasado!!!?
No, nadie llevaba una cerveza. Absolutamente nadie.
Había una lata en ese muro. Solitaria y abandonada. Adjudicada a nosotros por sentarnos a su lado.
No contentos con eso, nuestra querida guardia urbana, multaron a otro de mis amigos... no se porque, supongo que por lo mismo, y es que es un delito sentarse uno al lado del otro.
¿Querias caldo? Pues toma dos tazas.
- Perdone, pero esa lata no es nuestra.
- Ustedes estaban aquí y la lata también.
- Vale, perfecto, pero es que no es nuestra.
- 30 € de multa a cada uno.
Nos miramos entre todos, sin dar crédito, y las multas en las manos. ¿Que mas podíamos pedir?
Para finalizar, nos estamos marchando... y uno de los agentes dice alegremente a otro de nuestros amigos, que como poco había estado a mas de 3 metros del crimen....
- Caballero ¿Que ha tirado usted ahí?
¿Qué?¿Cómo?¿Que pasa?
No había tirado nada a ningún sitio. Parece que había levantado la mano y claro, como ahora las todas las cervezas del mundo nos pertenecen, también estamos a cargo de toda la mierda de la calle.
Lo mas triste de todo, es como el pobre chico, a penas unos meses recién llegado de China, estaba apoyado en el muro, mirando al suelo, intentando encontrar algo que no había tirado. Me parece tan deprimente!
Como anécdota, decir que otro de los policias, al ver que el chico estaba intentando encontrar algo, fue como mil demonios a alumbrar con la linterna así estuviera dispuesto a encontrar las armas de destrucción masiva.
Lo divertido del tema, es que hemos pasado mil veces por esa calle llevando botellas de mezcla de fanta naranja con vodka, y nunca ha pasado nada.
Lo ms divertido del tema, es que aquella lata se quedó allí, sin que nadie la retirase, dispuesta a hacer pagar a otros con su existencia.
Lo mas divertido del tema, es que los ineptos agentes no pusieron bien la dirección de mis amigos en la multa, por lo que no les llegará a casa.
Lo más divertido del tema, es que cada vez que veíamos una lata en la discoteca, nos moríamos de la risa.
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