De echo, eso yo ya lo sabía. Yo ya sabía todas esas directrices que hemos de seguir para llegar a ser uno con la espiritualidad.
Pero no quiero llegar a hacerlo porque lo que he de emplear está muy lejos de lo que yo quiero de verdad.
No es el hecho de que yo quiera llegar a ser uno con el universo, ni siquiera el querer poder expresarme. Es solo que quiero encontrar el punto exacto donde mi pluma se secó, donde mi carboncillo dejó de imprimir mujeres hermosas.
Yo, lo único que siempre he desado es poder vivir mi vida en paz y tranquilidad, sin sobresaltos a media noche, ni lloros en voz baja.
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